Iniciativa

De decreto, para declarar el 22 de abril Día del Municipio, a cargo de la diputada Magdalena del Socorro Núñez Monreal, del Grupo Parlamentario del PT

Los suscritos, diputadas y diputados federales integrantes de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados del honorable Congreso de la Unión, miembros de las diversas fuerzas políticas representadas en ella y a quienes nos identifica el hecho de haber sido presidentes municipales, con fundamento en los artículos 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 77 y 78 del Reglamento de la Cámara de Diputados, sometemos a consideración del pleno la presente iniciativa con proyecto de decreto por el que se declara el 22 de abril como “Día del Municipio” al tenor de la siguiente

Exposición de Motivos

El calendario cívico de México nos permite tener presente acontecimientos destacados de la historia patria para mantener vivo el legado que nos ha tocado heredar. A través de las efemérides evocamos la memoria de nuestros héroes y de hombres y mujeres célebres; exaltamos hechos notables y nos solidarizamos con los ideales humanistas más significativos.

Sin embargo, hemos sido omisos en enfatizar la trascendencia del Municipio en la vida nacional, a pesar de que ha estado presente desde la época prehispánica en los “calpullis” hasta nuestros días.

El 22 de abril de 1519, tuvo verificativo la constitución del primer ayuntamiento de México y de América: la Villa Rica de la Vera Cruz, fundado por Hernán Cortés.

En su obra El municipio libre en México, origen, evolución y fortalecimiento,1 Mariano Palacios Alcocer nos recuerda que este acto “le otorgó a Hernán Cortés en nombre del rey de España los títulos de Capitán General y Justicia Mayor del Cabildo Veracruzano” y nos refiere que a la caída de la Ciudad de México-Tenochtitlán fundaría el Primer Ayuntamiento Metropolitano, en Coyoacán.

Las primeras alcaldías tuvieron la obligación de establecer un cabildo o concejo municipal que tenía diferentes funciones entre las que se pueden señalar las de recaudar y entregar los tributos a los españoles; distribuir el trabajo para construcciones o tareas agrícolas; cooperar en el proceso de evangelización; aprehender a los delincuentes y consignarlos, entre otras.

El municipio heredado de España recogió tres corrientes: la visigótica, con el concilium; la romana con el régimen edilicio; y la árabe con la figura del alcalde.2 “Los primeros ayuntamientos de la Ciudad de México, se conformaron por un alcalde mayor, dos alcaldes comunes y ocho ediles”, nos dice Palacios y agrega “en 1526 los ediles se elevaron a 12; después el ayuntamiento se había de componer de 15 personas designadas a perpetuidad y que habían comprado sus puestos, mismos que elegían dos alcaldes, cinco ediles y un síndico”.

En el período colonial la figura del ayuntamiento estuvo subordinada al Estado español. La Constitución de Cádiz promulgada en España el 19 de marzo de 1812 y el 30 de septiembre en la Nueva España, estableció la organización de los municipios como instancia básica de gobierno.

Tenía el ayuntamiento atribuciones de administrar en materias de orden público, beneficencia, salubridad, instrucción primaria, cárceles, etcétera.

El Plan de Iguala del 21 de febrero de 1821 reconocería la existencia de los ayuntamientos dejando subsistentes las normas establecidas en la Constitución de Cádiz pero sería afectado en sus finanzas por la disminución de las fuentes de ingresos.

A partir de la Independencia de México, los ayuntamientos adquieren su característica propia, sin embargo durante el periodo intermedio entre el Plan de Iguala y la Constitución de 1824, Agustín de Iturbide emitiría en 1822 el Reglamento Provisional Político del Imperio Mexicano en el cual establecía que las elecciones de ayuntamientos para el siguiente año se llevarían a cabo de acuerdo con un decreto promulgado por ese reglamento. Más adelante nombraría a un jefe político o gobernador civil por cada provincia, confirmando así el régimen municipal de la Constitución gaditana, que establecía por provincia una diputación provincial, encargada de asuntos administrativos, una audiencia y una delegación de hacienda.

La Constitución de 1824 estableció que la nación mexicana adoptaba para su gobierno la forma de república representativa, popular y federal con 19 estados, 4 territorios y un Distrito Federal, pero no hizo referencia a la forma del gobierno local por lo que continuó regulándose a los municipios por la normatividad de la Constitución de Cádiz.

Sería con la promulgación de las Siete Leyes Constitucionales de 1836 que se reconocería constitucionalmente a los ayuntamientos, indicando que fueran popularmente electos y los hubiera en todas las capitales de los departamentos, puertos con más de 4 mil habitantes y pueblos con más de 8 mil.

Por decreto del 22 de agosto de 1846 se restableció el Distrito Federal y sus ayuntamientos funcionando así hasta el 21 de septiembre de 1853, en que Santa Ana dispuso que el Distrito Federal se convirtiera en Distrito de México.

La Constitución de 1857 confirmó la organización del país en forma de república representativa, democrática, federal y popular y en su artículo 72 precisaba que se elegiría popularmente a las autoridades públicas municipales y judiciales. Las autoridades municipales podían exigir impuestos para sus funciones y todo ciudadano tenía la obligación de inscribirse en el padrón de su municipio. El artículo 109 de la Constitución de 1857, consignaba en su párrafo primero el texto que hasta la fecha mantiene vigente el artículo 115 de la Constitución General de la República: “Los Estados adoptarán para su régimen interior la forma de Gobierno Republicano, Representativo y Popular”.

Durante la intervención francesa la división política del territorio que alcanzaron a ocupar se dio en departamentos, divididos en distritos y a su vez en municipalidades. Al derrocamiento del gobierno usurpador se restablecería el régimen republicano.

En la época porfirista el municipio careció de autonomía y libertad, ya que quienes determinaban las elecciones y actividades locales eran los jefes políticos. En la obra citada de Palacios Alcocer, el investigador señala: “en el preámbulo del Plan de Tuxtepec, en 1876, Porfirio Díaz reconoce que el poder municipal ha desaparecido por completo al agrupar a los Ayuntamientos en Demarcaciones Administrativas que se llamaron Partido, Distrito, Jefatura o Cantón; y sus dirigentes, los jefes políticos y la reorganización y robustecimiento del Poder Municipal.

Francisco I. Madero sostendría en el Plan de San Luis que las soberanías de los estados y la libertad de los municipios sólo existen en la Carta Magna, pues los designios e imposiciones hacían nugatoria toda autoridad municipal; en marzo de 1912 Pascual Orozco proponía la supresión de los Jefes Políticos para ser sustituidos por Presidentes Municipales.”

Al triunfo de la Revolución, el 12 de diciembre de 1914 Venustiano Carranza, en el Puerto de Veracruz instalaría el gobierno expidiendo un decreto con adiciones al Plan de Guadalupe del 26 de marzo de 1913, el cual decía en su artículo 2o.: “el Primer jefe de la Revolución y encargado del Poder Ejecutivo, expedirá y pondrá en vigor durante la lucha, todas las leyes, disposiciones y medidas encaminadas a dar satisfacción a las necesidades económicas, sociales y políticas del país”; entre ellas el establecimiento de la libertad municipal como Institución Constitucional, refiere Palacios Alcocer.

El 25 de diciembre de 1914 se promulgó la Ley del Municipio Libre, antecedente del actual artículo 115 constitucional.

En la apertura del Congreso Constituyente el primero de diciembre de 1916 Venustiano Carranza expresó: “el Municipio Independiente, es sin disputa una de las grandes conquistas de la Revolución, como que es la base del Gobierno Libre, conquista que no sólo dará libertad política a la vida Municipal, sino que también le dará independencia económica; puesto que tendrá fondos y recursos propios para la atención de todas las necesidades, sustrayéndose así a la voracidad insaciable, que de ordinario han demostrado los gobernadores y una buena Ley Electoral que tendrá a éstos completamente alejados del voto público y que castigue con severidad, toda tentativa para violarlo”.

El Constituyente de 1916-1917 confirmaría al Municipio Libre como la base de la organización política y de la administración pública de los estados, adoptando “para su régimen interior la forma de gobierno republicano, representativo y popular, teniendo como base de su organización política y administrativa el Municipio Libre.”

En 1983 se daría una importante reforma al artículo 115 Constitucional que fortalecería al municipio desde el punto de vista jurídico, político, administrativo y económico.

En los últimos años el Municipio ha contribuido de manera relevante a la democracia en nuestro país. En su seno se vive a plenitud la pluralidad. Las presidencias municipales y el ayuntamiento se conforman con representantes de diversas fuerzas políticas y se respeta el derecho de aquéllos que han optado por elegir a sus autoridades por el método de usos y costumbres, de conformidad a lo establecido en el artículo 2o. de la Constitución General de la República.

Como lo hemos señalado en la presente exposición de motivos, el Municipio ha estado presente en la vida de los mexicanos, es el órgano de gobierno más cercano a la población. En su territorio sus habitantes, soñamos y anhelamos un mejor futuro para nuestros hijos y para México, por ello, las diputadas y los diputados que suscribimos la presente Iniciativa consideramos que en el calendario cívico debe dedicarse el 22 de abril, fecha en que se constituyó el primer municipio en México como el Día del Municipio, razón por la cual sometemos a la consideración del pleno el siguiente proyecto de

Decreto que declara el 22 de abril “Día del Municipio”

Artículo Único. El Congreso de la Unión declara el 22 de abril “Día del Municipio”.

Transitorios

Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Notas

1) Palacios Alcocer Mariano. El Municipio Libre en México: Origen, Evolución y Fortalecimiento. Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.

2) Historia del Municipio Mexicano (INAFED).

Palacio Legislativo de San Lázaro, marzo de 2014.

Diputados: Edilberto Algredo Jaramillo (rúbrica), Alfredo Anaya Gudiño, José Guillermo Anaya Llamas (rúbrica), Carol Antonio Altamirano (rúbrica), Antonio Francisco Astiazarán Gutiérrez, Silvano Aureoles Conejo, Salvador Barajas Del Toro, Petra Barrera Barrera, Rodimiro Barrera Estrada (rúbrica), Noé Barrueta Barón (rúbrica), Víctor Manuel Bautista López (rúbrica), Silvano Blanco Deaquino (rúbrica), Tomás Brito Lara, Benito Caballero Garza (rúbrica), Marco Antonio Calzada Arroyo, Lisandro Arístides Campos Córdova (rúbrica), Juan Manuel Carbajal Hernández, Enrique Cárdenas Del Avellano, Genaro Carreño Muro, Armando Contreras Ceballos, Yazmín de los Ángeles Copete Zapot (rúbrica), Francisca Elena Corrales Corrales, Jorge Federico de la Vega Membrillo (rúbrica), Fernando Donato de las Fuentes Hernández, Paulina Alejandra del Moral Vela, Antonio de Jesús Díaz Athié (rúbrica), Juan Manuel Diez Francos, José Enrique Doger Guerrero, Catalino Duarte Ortuño (rúbrica), José Rubén Escajeda Jiménez, José Luis Esquivel Zalpa (rúbrica), Francisco Javier Fernández Clamont, Julio César Flemate Ramírez (rúbrica), José Luis Cruz Flores Gómez, José Luis Flores Méndez, Marina Garay Cabada, Antonio García Conejo (rúbrica), Juan Manuel Gastélum Buenrostro (rúbrica), Blanca Estela Gómez Carmona, Pedro Gómez Gómez, Gabriel Gómez Míchel, Valentín González Bautista (rúbrica), Cecilia González Gómez, Víctor Rafael González Manríquez, Abel Guerra Garza (rúbrica), Javier Filiberto Guevara González, Delfina Elizabeth Guzmán Díaz, Martín Alonso Heredia Lizárraga, Gerardo Xavier Hernández Tapia, Jorge Herrera Delgado, Alfonso Inzunza Montoya, Salomón Juan Marcos Issa, Fernando Alejandro Larrazábal Bretón (rúbrica), Gerardo Francisco Liceaga Arteaga (rúbrica), Roberto López Rosado, Mario Alberto Dávila Delgado (rúbrica), José Luis Márquez Martínez, Mario Rafael Méndez Martínez (rúbrica), Emilse Miranda Munive (rúbrica), Marino Miranda Salgado (rúbrica), Ramón Montalvo Hernández (rúbrica), Julio César Moreno Rivera, José Luis Muñoz Soria (rúbrica), José Everardo Nava Gómez (rúbrica), Ossiel Omar Niáves López, Magdalena del Socorro Núñez Monreal (rúbrica), Nabor Ochoa López (rúbrica), Luis Olvera Correa (rúbrica), Javier Orihuela García (rúbrica), J. Jesús Oviedo Herrera, Román Alfredo Padilla Fierro, María del Rosario de Fátima Pariente Gavito (rúbrica), Zita Beatriz Pazzi Maza (rúbrica), Pedro Porras Pérez (rúbrica), Vicario Portillo Martínez (rúbrica), Eduardo Román Quian Alcocer, Oscar Eduardo Ramírez Aguilar, José Rangel Espinosa (rúbrica), José Enrique Reina Lizárraga (rúbrica), Tanya Rellstab Carreto (rúbrica), Juan Manuel Rocha Piedra (rúbrica), Francisco Tomás Rodríguez Montero (rúbrica), Jesús Tolentino Román Bojórquez, Jorge Rosiñol Abreu, Roberto Ruiz Moronatti, Ramón Antonio Sampayo Ortiz (rúbrica), Leopoldo Sánchez Cruz (rúbrica), Carlos Sánchez Romero, Guillermo Sánchez Torres (rúbrica), William Renán Sosa Altamira (rúbrica), Martha Leticia Sosa Govea (rúbrica), Margarita Elena Tapia Fonllem (rúbrica), José Luis Valle Magaña (rúbrica), Martín de Jesús Vásquez Villanueva, Regina Vázquez Saut, Marco Alonso Vela Reyes, Luis Alberto Villareal García, Darío Zacarías Capuchino, Ruth Zavaleta Salgado (rúbrica).