El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra la diputada Ana Patricia Peralta de la Peña, por 15 minutos.

La diputada Ana Patricia Peralta de la Peña: Con la venia de la Presidencia. Compañeras y compañeros diputados. Hoy hago uso de la tribuna con una gran satisfacción porque el tema que está a discusión representa el producto de una gran lucha histórica librada por más de un siglo de mujeres mexicanas valientes y visionarias.

Como integrante de la Comisión de Igualdad de Género de esta Cámara y como mujer que tiene la oportunidad de ser la voz de jóvenes mexicanas, estoy convencida de la importancia y la trascendencia que el contenido de la reforma constitucional en materia de paridad de género representa para la vida política y social del país, pero sobre todo estoy segura de que será el parteaguas para establecer mecanismos que permitan facilitar el acceso a mejores condiciones de vida y a mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo de todas y cada una de las niñas, jóvenes y mujeres de México.

Garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, es un compromiso de quienes conformamos la legislatura de la paridad de género hemos asumido y por el cual estamos obligados a promover el empoderamiento de las mujeres y a luchar contra todo tipo de discriminación, que lamentablemente hoy siguen padeciendo al intentar acceder al poder público o durante el ejercicio de este.

Quiero resaltar que cuando hablo de igualdad de género, no sólo significa que hombres y mujeres deben ser tratados como iguales, sino que el acceso a oportunidades y el ejercicio de los derechos políticos, nunca deben de depender del género de las personas.

Igualdad de género, dentro del derecho público, significa que, a derechos iguales, misma tutela a idéntico cargo público idénticas responsabilidades, a equivalentes capacidades, igual reconocimiento.

El principio de paridad recogido por la mayoría de las constituciones locales, es precisamente uno de los instrumentos más efectivos con los que contamos las mexicanas para ejercer nuestro derecho de participación política y para alcanzar desde ahí condiciones igualitarias en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Gracias a que la mayoría de las legislaciones en materia electoral instituyeron como obligatoria la paridad transversal y horizontal en la postulación de candidaturas por los partidos políticos, la presencia significativa de mujeres en la integración de cabildos y congresos, llegó a ser una realidad.

Sin embargo, con la aprobación de este dictamen de la cual estoy segura que así será, esta legislatura quedará en la historia como la legislatura que garantizó la paridad total.

Nuestra participación no sólo ha sido justa, sino también necesaria para el desarrollo de leyes que ofrecen soluciones a grupos que por mucho tiempo no fueron visibilizados.

A través del trabajo parlamentario hemos demostrado que es posible generar un impulso para que en condiciones de igualdad, las mujeres vayamos ganando terreno en el mercado laboral, económico y familiar.

No cabe duda que nuestra presencia en funciones de liderazgo aumenta la probabilidad de que se consideren nuestras necesidades en temas tan importantes como: la salud, la educación, los derechos familiares, los derechos laborales, sexuales y reproductivos, el acceso a la cultura, al deporte, a la seguridad social y principalmente el acceso a una vida libre de violencia.

Por estas razones celebro que hoy demos un nuevo paso para el empoderamiento de las mujeres al establecer desde la Constitución como obligatorio la aplicación del principio de paridad, no solo dentro del Poder Legislativo sino en la integración de todas las dependencias de la administración pública, de los órganos que conforman nuestro sistema de justicia y de los organismos autónomos que tan decisivos son para el funcionamiento del país.

Con las reformas planteadas estamos construyendo un México donde la justicia y la equidad serán las bases de una nueva realidad cultural que reconozca que la participación de ambos géneros debe ser la misma, ya sea en el ámbito privado o en el público.

Es momento de que las mujeres también tengamos un papel protagónico en la toma de decisiones que afectan la vida pública. No basta con crear la norma, la ejecución y la correcta aplicación de las leyes no se puede concebir nunca más sin nuestra participación.

Con la modificación al artículo 41 se garantiza la existencia de igual número de mujeres y hombres en los nombramientos de las personas titulares de las Secretarías de Despacho del Poder Ejecutivo Federal y sus equivalentes en las entidades federativas, así como en los organismos autónomos y en la postulación de las candidaturas de los partidos políticos. Esto es, sin duda alguna, un avance que debemos resaltar.

Asimismo, considero un gran logro en la materia, el hecho de especificar que las listas nacionales de representación proporcional que postulen los partidos políticos, deberán conformarse paritaria y alternadamente entre mujeres y hombres, alternando cada período electoral el género con el que inicia la lista.

En el ámbito de la impartición de justicia, con la presente reforma se logra visible que la mujer tiene un lugar importante dentro del Poder Judicial, al establecer que la integración de los órganos jurisdiccionales también deberá llevarse a cabo garantizando el principio de paridad de género.

Por otro lado, el dictamen presenta modificaciones para hacer la redacción de diversos artículos más incluyente, al cambiar términos como por ejemplo candidato por candidaturas.

Aunque pudiera parecer que estas modificaciones no son tan trascendentales como las anteriores, debemos recordar que el lenguaje es uno de los medios con el que se trasmite la concepción del mundo en el que vivimos, y es también un elemento social que nos permite interactuar cotidianamente con las personas. Por ello, no solamente importa lo que decimos sino cómo lo decimos.

En ocasiones sin darnos cuenta una elección incorrecta de las palabras puede estar plagada de sesgos culturales que mantienen ideas discriminatorias, como es el caso del que se ejerce hacia las mujeres al minimizarlas e invisibilizarlas, tomando de referencia al hombre como medida de las cosas.

De igual forma, destaco que con la reforma al artículo segundo se logra un avance en la protección de los derechos de las mujeres indígenas, pues queda establecido que deberá observarse el principio de paridad de género en la integración de los ayuntamientos, aclarando de manera implícita que los usos y costumbres de los pueblos originarios no podrán tener supremacía ante el principio constitucional de paridad.

El contenido de la reforma que se somete a discusión viene a abonar al cambio estructural requerido para la construcción de una sociedad más igualitaria y respetuosa de los derechos humanos de todas y todos. La igualdad de oportunidades representa progreso para todos, por lo que la participación paritaria es imprescindible en aras de lograr sociedades pacíficas, con mayor capacidad para propiciar el potencial humano y el desarrollo sostenible.

Garantizar la integración de la mujer a cargos públicos de elección popular y a puestos encargados de la configuración de la agenda pública del Estado es necesario para el establecimiento de una nueva forma de organización de la sociedad, por la cual se erradique toda exclusión estructural hacia las mujeres y las niñas, y se genere un nuevo equilibrio entre géneros, en el que ambos contraigan responsabilidades compartidas en todas las esferas de la vida pública y la vida privada.

Nuestro país requiere pasar de la igualdad formal a la igualdad sustantiva y la reforma que hoy aprobaremos proporcionará las condiciones mínimas necesarias para el goce y ejercicio pleno de los derechos de las mujeres, en temas tan importantes como la igualdad y la no discriminación.

La paridad de género establecida en el texto constitucional, es el legado que como legisladoras les dejaremos a las futuras generaciones y es el reconocimiento al esfuerzo de todas aquellas que nos antecedieron.

Para ustedes, compañeras legisladoras y para todas las mexicanas, mis más sinceras felicitaciones. Es cuanto.