La presidenta diputada Dulce María Sauri Riancho: Tiene la palabra hasta por cinco minutos la diputada Lorena del Socorro Jiménez Andrade, del Grupo Parlamentario de Morena, para presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma el artículo 18 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.

La diputada Lorena del Socorro Jiménez Andrade: Ser maestro es llevar en las manos una antorcha de luz encendida. Luz Valle.

Con su permiso, diputada presidenta. Diputadas y diputados, en la cuna de la civilización humanística, Grecia fue tierra avalada de maestros. Es ahí donde surge la preocupación por formar al ser humano con pilares formativos, como si fuese una obra de arte. La figura del maestro adquirió relevancia en la antigüedad, principalmente en el terreno educativo, en la formación espiritual y moral de la niñez y la juventud.

Entre los griegos la educación no era concebible sin la presencia venerable del sabio maestro, máximo guía y conductor de la sociedad. Por esta razón, tanto la cultura griega como la romana se sustentan en la acción educativa de los grandes maestros que con el tiempo lo serían de la humanidad. Homero, Sócrates, Platón, Aristóteles.

El maestro sabe que está en juego el futuro de una vida y eso entraña una gran responsabilidad ética, moral, política y humana. La labor educativa que realizan los maestros es importante. Es importante en virtud de su misión, cultivan con asiduo cuidado las facultades intelectuales de sus alumnos, desarrollan la capacidad del recto juicio, promueven el sentido de los valores, preparan para la vida profesional, fomentan el trato amistoso entre las personas sin importar su condición, contribuyendo así a la comprensión mutua para acrecentar las herencias intelectuales, espirituales y físicas.

En la historia de México, los primeros indicios de un sistema educativo vinieron de la mano de la civilización azteca. Ellos tenían dos tipos de instituciones educativas, el calmécac y el cuicacalli. La civilización maya también tenía su sistema educativo, pero educaban solamente a las clases sociales más altas.

Los españoles y criollos tenían una educación más especializada, los peninsulares venían a México ya preparados en España, mientras los criollos usualmente eran educados dentro de su misma región.

Las niñas y niños mestizos o de clases sociales menos favorecidas no estudiaban, lo que ocasionó que toda la región mexicana proindependentista tuviese un alto nivel de analfabetismo.

Con México ya independiente, Gómez Farías y Lucas Alamán son considerados los padres de la educación pública del país. El gobierno se convirtió en el principal responsable de la educación mexicana.

Por iniciativa de dos aspirantes a diputados, el coronel Benito Ramírez García y el doctor Enrique Viesca Lobatón, y siendo presidente de la República Venustiano Carranza, se aprueba el 27 de septiembre de 1917 la proclamación del Día del Maestro. La festividad se celebró por primera vez en México el 15 de mayo de 1918.

Al surgir la Secretaría de Educación Pública, la educación recibió un impulso significativo con la mejora de la calidad de los maestros. En la historia de México, el maestro es el gran creador de la identidad nacional.

Son los maestros quienes imparten la primera lección cívica a los niños mexicanos al inculcarles el respeto y amor por los símbolos patrios, la entonación respetuosa del himno nacional y también la formación como futuros ciudadanos.

Son los maestros quienes van formando el capital humano con el que se desarrolla el país. Son ellos los que logran despertar y encausar los ánimos y voluntades que nos distinguen como nación.

Cada mañana de lunes durante el año escolar en casi la totalidad de las escuelas de educación básica de nuestra nación se iza nuestro lábaro patrio y se entona el himno nacional. Son los maestros los responsables de esta gran formación patriótica.

El reconocer con la bandera izada a toda hasta el Día del Maestro, es una valoración justa del desempeño mostrado por millones de mexicanos por hacer de nuestro país un lugar digno, con una mejor vida para todos.

Que el maestro sea reconocido como un formador nacional es necesario y justo, puesto que no existe institución de mayor trascendencia que la escuela y sus maestros.

El presidente diputado Marco Antonio Adame Castillo: Concluya, diputada.

La diputada Lorena del Socorro Jiménez Andrade: –Termino, presidente–. Por estas razones, es necesario que el maestro ocupe el lugar de la identidad nacional, como lo tiene la Marina y nuestro Ejército, porque con su trabajo es también defensor de la soberanía y de la patria. Es cuanto.

El presidente diputado Marco Antonio Adame Castillo: Gracias, diputada. Túrnese a la Comisión de Gobernación y Población para dictamen.