El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra la diputada Adriana Gabriela Medina Ortiz, de Movimiento Ciudadano.

La diputada Adriana Gabriela Medina Ortiz: Con su venia, señor presidente. La evolución de nuestro sistema de participación política hacia la adopción de mecanismos de democracia directa, ha sido una aspiración presente en nuestra sociedad y un motivo de debate en diversos espacios de nuestra vida institucional. Ello debido a que su diseño exige la visión para construir una herramienta democrática, con controles orientados a evitar la creación de amenazas a la estabilidad democrática, dirigidos a evitar abusos desde el Poder para influir en la decisión popular.

En este sentido, cuando las ciudadanas y ciudadanos libres que formamos el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano hemos tenido la oportunidad de integrar a la ciudadanía en procesos de tomas de decisiones, lo hemos hecho. Así ha sucedido en Jalisco, Guadalajara y su zona metropolitana y en los municipios que gobierna Movimiento Ciudadano, siempre respaldándonos en los marcos constitucionales vigentes para dar certidumbre a esos ejercicios de responsabilidad compartida entre ciudadanía y gobierno.

En este contexto, en los ejercicios en que participamos durante los últimos años, tuvimos el cuidado y la responsabilidad de plantear alcances claros en los procesos, metodologías confiables que dieran certidumbre y esquemas para disminuir los costos de su implementación. Ello debido a que sabemos la fragilidad de la confianza que llegan a generar estos mecanismos en nuestra sociedad, como consecuencia de las históricas prácticas de manipulación electoral, que en otros tiempos se llegaron a registrar en nuestro país.

Hoy podemos dar viabilidad a la democracia directa, a partir del artículo 35 de nuestra Constitución. Sin embargo, el dictamen que se ofrece a esta soberanía es un patente de corso para poder atracar los procesos electorales que concurran con la consulta o la revocación de mandato.

En consecuencia, es mi responsabilidad advertir que la redacción que hoy votaremos requiere modificaciones para evitar que el autoritarismo se llegue a enmascarar en la democracia directa e irrumpa en la vida pública del país.

El cambio constitucional que hoy se somete a discusión exige que la responsabilidad personal se imponga a la ciega disciplina partidista, pues en un ejercicio de congruencia ciudadana deberíamos asegurar que las fechas de las consultas y la posible revocación no concurran con las fechas de otros procesos electorales.

Debemos ser empáticos para vencer las resistencias en la ciudadanía para participar en este tipo de ejercicios, asegurándole los medios para informarse objetivamente. Exigir datos duros y confiables sobre las opciones en las que será consultada, permitiéndole conocer a detalle las implicaciones de su decisión, conociendo los motivos de las revocaciones que se convoquen, exigiendo la seriedad metodológica a los procesos, votando a conciencia y sin permitir que estos elementos se envicien con las dinámicas propias de una campaña para puestos de elección popular ni la campaña para renovar puestos de elección popular se envicie con las consultas populares.

Un error de cálculo, una subestimación, un momento de frivolidad al aprobar o rechazar las reservas que seguramente tendrá este dictamen pueden ser la diferencia entre un nuevo impulso democrático que dé un nuevo espacio a la ciudadanía o dinamitar nuestra vida pública, abriendo la puerta de ilegalismos electorales.

La historia de los pueblos da ejemplos de éxitos y resbalones, desde la grandeza del sí francés a la Unión Europea...

El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Perdóneme la oradora, perdóneme, hay mucho desorden en la sala, hay falta de respeto a los oradores. Es mi obligación poner orden para respetar el debate parlamentario. Les ruego tomen sus asientos y veo por ahí unos castillos, serán castillos en el aire o aspiraciones.

La diputada Adriana Gabriela Medina Ortíz: Gracias, señor presidente. La historia de los pueblos da ejemplos de éxitos y resbalones, desde la grandeza del sí francés a la Unión Europa o aquél ejercicio del pueblo chileno, donde logró volver a caminar por las grandes alamedas, despidiendo a Pinochet de la presidencia, hasta la nefasta expansión de la Alemania de Hitler, consultar a los austriacos o los referendos amañados de las dictaduras de todos los símbolos ideológicos.

Las diputadas y diputados ciudadanos reiteramos el compromiso por ampliar la participación política con mecanismos que hagan viable la democracia directa y propicien la responsabilidad de la ciudadanía, ello a través de construir límites jurídicos que eviten un mal diseño, solo así impediremos que estos nobles mecanismos sean rehenes de las maquinarias electorales, de facciosos e intereses ajenos al interés de la República. Solo así evitaremos que surjan dudas razonables sobre las convicciones democráticas del presidente y la independencia intelectual de la bancada de su partido.

Aprobar una reforma, como se plantea en el dictamen, es defraudar a la nación, es construir un mecanismo que traerá esquemas de competencia electoral inequitativa, es engañar a la ciudadanía ofreciendo mayor democracia en el discurso, pero planteando los aparatos de manipulación más burdos que hemos visto en el presente siglo.

Invito a las fuerzas que representan al oficialismo en esta soberanía, a reflexionar sobre la decisión que están a punto de tomar. Les invito a que sean conscientes del retroceso que generaremos al aprobar el dictamen en los términos que se han planteado y se evita la vergüenza histórica de tener que justificar una actitud dócil e ingenua ante eventuales instrucciones del Ejecutivo federal que pueden enviciar los procesos de renovación de la Cámara de Diputados.

Proceder en favor de dejar el dictamen como está es engañar a la gente, tremolando cínicamente la bandera de la democracia. Si no hacemos los cambios que se requieren en el dictamen, estaremos abriendo la puerta para un mecanismo que, si lo emplea mal el presidente actual, ¿quién nos asegura que el presidente que venga después lo usará sin excesos? Un mecanismo que, si no propicia la negligente aplicación del mandato popular en el presidente actual, ¿quién nos asegura que el siguiente no lo haga?

Los invito a recordar por qué lucharon durante décadas muchos de ustedes. Les invito a reflexionar y a preguntarse, ¿si este dictamen hubiese sido presentado en la legislatura pasada lo habrían o no avalado, como aparece hoy que lo harán?

En consecuencia, el Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano votará en contra del dictamen en lo general y buscaremos, en todo momento, que se blinde el mecanismo para evitar excesos a través de las reservas correspondientes.

Así, con congruencia, convicción democrática y responsabilidad pública solicito al oficialismo en este pleno que reconsidere, en lo particular, al menos a cuatro aspectos que son indispensables para un diseño constitucional, orientado a la gobernabilidad en democracia, mismos que a continuación los enlisto:

El primero. Consideramos que las fechas para eventuales votaciones de revocación de mandato del titular del Ejecutivo federal sean programadas para el primero de diciembre del año en que se cumpla la mitad del periodo de gobierno. Ello, para evitar que se contamine este proceso, la elección legislativa federal de mitad del periodo presidencial y las elecciones concurrentes en las entidades federativas.

Dos. Apreciamos que el presidente de la República no debe de estar facultado para promover su propio proceso de revocación de mandato, pues ello implicaría un conflicto de interés que debilitaría la credibilidad en el mecanismo, toda vez que el mandato popular es y debe permanecer irrenunciable. Por ello, es inaceptable que el Ejecutivo federal promueva directamente su propia revocación.

3. Observamos la oportunidad de fortalecer el sistema de pesos y contrapesos, permitiendo que cualquiera de las Cámaras del Congreso de la Unión, con tan solo el 33 por ciento de sus integrantes presentes, puedan convocar a un proceso de revocación de mandato. Y

4. Recomendamos que el carácter vinculatorio de los procesos de votación para la revocación de mandato se establezca a partir de lograr una participación superior al 50 por ciento de la lista nominal. Ello dificultará el uso faccioso de este tipo de mecanismos, generando condiciones para que la revocación permanezca como un recurso emergente al servicio de la sociedad defraudada y no una herramienta para golpes de Estado.

Tengo que reiterar que no vamos a permitir que se engañe a la ciudadanía. Movimiento Ciudadano ha promovido la generación de un marco adecuado para la consulta popular y la revocación de mandato desde hace años. Estamos a favor de la democracia directa y confiamos en el criterio de la ciudadanía.

Lo que no aceptamos ni aceptaremos son diseños constitucionales a modo, para que desde el Ejecutivo federal se gesten competencias electorales inequitativas, con el pretexto de consultas populares o procesos de revocación de mandato. No avalamos ni avalaremos ese retroceso electoral.

Es lamentable que los demócratas de ayer hoy pretendan votar a favor de este dictamen deseable para una dictadura setentera. Es vergonzoso que los republicanos que hace 22 años desde esta misma tribuna increpaban al presidente Zedillo, asegurando que la suma de la legitimidad de todos los miembros de la Cámara de Diputados tenía más valor que la legitimidad individual del Ejecutivo, hoy, en el crepúsculo de sus vidas, se convierten en dóciles matraqueros de delirios dictatoriales y quieren venderlos como democracia directa.

Se ha argumentado que el hacer concurrir a elecciones de representantes populares con revocación de mandato es para ahorrar dinero. Les aseguro que una consulta sin garantías, ni métodos ni controles de equidad puede derivar en gastos mucho más onerosos como la cancelación del aeropuerto.

Un mecanismo de democracia directa mal diseñado puede derivar en ingobernabilidad o abusos desde el poder por un mecanismo de democracia directa mal diseñado, acompañado de carretonadas de programas asistencialistas, sin controles de transparencia. Seguramente derivarán en abusos.

Se nos pide confianza en que son distintos y por eso debemos apoyarlos en sus ocurrencias, pero sus ocurrencias nos demuestran una a una que bien podrían ser el estereotipo de aquello que repudiaron durante décadas.

Criticaban el asistencialismo, hoy lo ejercen como el eje del gasto público. Criticaban el centralismo, hoy buscan a como dé lugar a cada una de las iniciativas que nos han presentado acotar el margen de maniobra de las entidades federativas. Criticaban la intervención del Ejecutivo federal en procesos electorales en favor de su partido y de su interés, hoy en este dictamen están planteando precisamente la posibilidad para que el Ejecutivo federal con el pretexto de la democracia directa pueda cargar los dados electorales en favor de su partido.

Vamos empezando, aún hay tiempo para que dejen las incongruencias y hagan las cosas diferentes. Iniciemos con este dictamen. Honren su pasado hoy que tienen el poder de hacerlo. Nuestra responsabilidad ante la nación es histórica. Lo que definamos hoy en este pleno redefinirá nuestra vida democrática, nos hará responsable por la inestabilidad o la estabilidad que caracterice a nuestro sistema político.

El voto que emitamos este día nos convertirá en demócratas responsables o cómplices del autoritarismo. ¿En cuál de los dos grupos queremos ser recordados? Esa es la pregunta que debemos hacernos antes de desestimar o aceptar las reservas. Por su atención, muchas gracias, compañeras y compañeros legisladores. Es cuanto, señor presidente.