La presidenta diputada María de los Dolores Padierna Luna: Tiene la palabra hasta por cinco minutos la diputada Martha Tagle Martínez, del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, para presentar iniciativa con proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley General de Salud y el artículo 199 del Código Penal Federal.

La diputada Martha Angélica Tagle Martínez: Gracias, presidenta.

La presidenta diputada María de los Dolores Padierna Luna: Adelante.

La diputada Martha Angélica Tagle Martínez: Hoy vengo a presentar a esta soberanía uno de esos temas que son urgentes, de esos temas que deberían estar hoy en día en nuestra agenda prioritaria, que fueron promesa de campaña de varios, incluso de las mayorías que hoy están en este Congreso y que, sin embargo, no veo en ninguna de las agendas que han presentado por parte del Grupo Parlamentario de Morena, más que como parte del discurso.

Y para no ser parte del discurso sino actuar en consecuencia, les vengo a presentar una iniciativa que tiene que ver con la posibilidad de dejar de criminalizar y perseguir a jóvenes que son sujetos a extorsión por parte de policías y Ministerios Públicos cuando son detenidos por fumar o consumir alguna droga.

Esto tiene que ver con la legalización del uso terapéutico, lúdico y personal del cannabis para que, además, el Estado mexicano conserve la capacidad de regular este uso de la cannabis.

Por eso es que el día de hoy presento ante este pleno y espero que las Comisiones de Salud la puedan dictaminar también dentro de este periodo esta iniciativa con esta argumentación.

El uso de drogas ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad. Estas sustancias que alteran la conciencia o con propiedades paliativas o sedantes permiten paliar el dolor, obtener determinados placeres, obedecer ciertas obligaciones sociales.

Incluso en muchas sociedades su uso es parte sustancial de ritos de iniciación a la vida adulta, es decir una obligación, no solo una actividad placentera o de automedicación. Por ejemplo, ir a la casa del venado entre los huicholes, donde los jóvenes acompañan a los adultos y usan el peyote.

La idea de que pueda existir un mundo libre de drogas es totalmente equivocada y partir de un diagnóstico erróneo nos conduciría a aplicar como control las políticas públicas condenadas al fracaso, prueba de ello es la actual guerra contra las drogas que inició en 2006 y que sus resultados son altamente costosos en términos de vidas humanas, del Estado de derecho contra el delito y ha mermado la capacidad institucional.

Entre 2006 y 2017 se registraron más de 251 mil homicidios en el país. En 2006, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística reportó 10 mil 452 homicidios. Para el 2011, esta cifra alcanzó un pico de 27 mil 213, y aunque disminuyó ligeramente durante los años siguientes, para 2016 esta cifra alcanzó más de 24 mil homicidios. En el año 2017 concluyó con más de 31 mil homicidios.

Además de los homicidios y desplazamientos la guerra contra las drogas ha dejado al país un gran número de personas desaparecidas. De 2006 a 2012, 13 mil 767 personas desaparecieron y este número ha aumentado a 23 mil durante la presente administración.

La criminalización del consumo y posesión de drogas para uso personal también se reconoce cada vez más como un obstáculo para la efectividad de las políticas de salud. Prohibir bajo el falso argumento de que la salud pública ha provocado el encarcelamiento de usuarios de drogas y de mujeres sin antecedentes penales que transportan drogas de un lugar a otro y a micro vendedores que cuando son detenidos son fácilmente reemplazados por otros hombres o mujeres jóvenes.

Desde 2014 la Comisión Global de Drogas concluyó en su informe asumiendo el control caminos hacia las drogas eficaces, el carácter urgente de hacer un cambio de paradigma respecto a la política de drogas punitiva.

Las drogas deben regularse, no porque sean seguras, sino precisamente porque son inseguras y es obligación del Estado regularlas para garantizar el bienestar de sus gobernados, sobre todo necesitamos, antes de que llegue por parte de la Corte una obligación a este Congreso mexicano, asumir nuestras funciones en materia de legislación y regular lo que nos corresponde.

Así pues, espero que forme parte de las prioridades de este periodo legislativo, avanzar en una regulación de la marihuana con fines de uso terapéutico, personal y lúdico. Es cuanto, presidenta.

La presidenta diputada María de los Dolores Padierna Luna: Gracias. Túrnese a la Comisión de Salud, para dictamen, y a la Comisión de Justicia, para opinión.