El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra el diputado Jorge Romero Herrera, del Partido Acción Nacional.

El diputado Jorge Romero Herrera: Muchas gracias. Con su venia, presidente. El día de hoy, a nombre del Grupo Parlamentario de Acción Nacional queremos de entrada dirigirnos al pueblo de México, a los que no son oídos sordos para advertir y para decir, que en esta reforma constitucional que hoy se pretende votar para crear la Guardia Nacional, Acción Nacional advierte un incalculable riesgo, una amenaza real que sobrepasa el ámbito de la seguridad pública y que podría atentar contra el sistema de nuestras libertades individuales, las de todos nosotros, un riesgo que quizá no se aprecie en dos semanas, a lo mejor no se aprecia en dos meses, quizá no en dos años, pero que, si el día de mañana se materializa, quizá para entonces ya no haya vuelta atrás.

Así de arranque lo que queremos es hacerlo constar, que conste que, en enero de 2019, Acción Nacional lo advirtió. Y me explico.

Primero. ¿Acción Nacional está en contra de que se exploren nuevos modelos, de que se busquen nuevas formas para combatir la inseguridad, para lograr disminuir la inseguridad? Por supuesto que no. No creo que haya un solo mexicano que no esté a favor de que disminuya la inseguridad en este país.

¿Pero Acción Nacional cree que la forma, que la manera en la que se debe de alcanzar esa meta es militarizando la seguridad pública? No, por supuesto que no. Y este no es un debate exclusivo de México y no es un debate en donde solo haya opinado el PAN.

¿Por qué nosotros no creemos que es la solución? ¿Por pensar que las Fuerzas Armadas son instituciones incapaces o desconfiables? Por Dios. Si a alguien le reconoce Acción Nacional con todo honor, si a alguien le aplaude que se han rifado hasta la vida los hombres y las mujeres, por defender nuestra patria y nuestras personas, es a las Fuerzas Armadas. Que quede claro para que luego no pretendan tergiversar el debate. Acción Nacional le aplaude a las Fuerzas Armadas.

Todavía más. Creemos que las Fuerzas Armadas habrán de ser las principales víctimas de esta reforma, al tiempo. Primero tenemos que empezar dejando en claro cuál es la naturaleza jurídica de esta Guardia Nacional, porque se nos quiere vender, vienen aquí y nos dicen: Ya no hay debate, se acabó. Ya dijimos textualmente que este va a tener un mando civil.

Sí, ajá, ¿y qué dicen de todos los demás artículos de su dictamen, en donde se facto señalan sin duda alguna la naturaleza militar, castrense de esta Guardia?

Ya se dijo, pongo un ejemplo. Primero. Su máximo órgano deliberativo habrá de ser una junta de Estado Mayor, con mandos militares.

Ustedes dicen en su afán de, según ustedes, distinguir entre el ámbito de seguridad ciudadana, que se encargará de lo administrativo y de lo estratégico y planeativo, ustedes mismos dicen que el reclutamiento, la seguridad social, la jerarquía, la estructura orgánica y la responsabilidad en la ejecución de las tareas de la Guardia Nacional estarán en el ámbito de la Defensa Nacional.

¿A quién quieren engañar? Esta habrá de ser una Guardia Nacional militar, castrense.

Pero dice mucho, compañeras y compañeros, dicen muchos de ustedes de último momento hayan querido hacer un giro. Hace menos de una semana ustedes defendían que era militar y lo hacían con toda su energía. Quizá solamente ustedes sepan cuáles sean las razones, de por qué quisieron hacer ese último cambio, simulado, simulan que es civil, que no lo es, pero quieren ustedes simular que va a ser civil.

Se me ocurren dos razones. Primero, quizá para que no evidencien delante de este país cómo se muerden, cómo se cercenan la lengua de cómo llevaban ustedes 12 años señalando, en cuanta plaza pública hablaban que la militarización no era la solución, que era una estrategia fallida.

Cómo combatían y cómo decían ustedes que llegando ustedes lo primero que iban a hacer era regresar a la tropa al cuartel. Doce años, y después de 12 años, como por arte de magia cambian de opinión y nos quieren decir que sí, sí es correcto que sea civil, cuando no lo es, lo simulan.

Segundo. Si ustedes admitieran, si se quitaran la careta y reconocen que esta es una propuesta de Guardia Nacional militar, entonces quizá podríamos entrar al debate de fondo. Entonces quizá ustedes nos podrían preguntar: y a ti, oposición, ¿qué te cuesta que las Fuerzas Armadas cooperen? ¿Qué te cuesta? ¿En dónde está lo malo de que ayuden en un tema tan indispensable y tan delicado como la seguridad nacional? Si ustedes así lo emitieran. Entonces, nosotros podríamos responderles también, de fondo, de cuál es la razón que tiene la oposición para no estar a favor y es porque sabemos y lo han dicho los organismos internacionales: la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Suprema Corte, todo el círculo intelectual, porque esto es desnaturalizar a las Fuerzas Armadas, es romper con lo que es su esencia.

Miren ustedes, compañeras y compañeros, si el día de mañana Dios no quiere existe una amenaza externa en contra de nuestra soberanía. Entonces, las Fuerzas Armadas tienen la obligación de combatir a muerte, con todo el uso de la fuerza, así sea letal, a quien tengan enfrente.

No es su obligación leerles una cartilla, no es su obligación neutralizarlos, no es su deber entablar tratos diplomáticos. Es abatirlos. Esa es la esencia de las Fuerzas Armadas y esta esencia habremos de criticarla, está mal que lo tengan, por Dios. No solamente es su función, es su deber constitucional y esta naturaleza la han tenido las Fuerzas Armadas en todos los países del orbe, desde antes de Cristo.

Esa es la función de las Fuerzas Armadas y ustedes pretenden que esas fuerzas de combate ahora sean quienes patrullen nuestras calles y generen actos de molestia y generen órdenes de aprehensión y órdenes de cateo y entren a facultades de investigación y puedan intervenir llamadas telefónicas. Ustedes quieren hacer del Ejército un Ministerio Público.

Y quizá pudo haber sido una solución, y quizá pudo haber sido una solución el que ustedes también a nivel constitucional determinaran que los requisitos que se tienen que tener para ser policía, conocer protocolos de derechos humanos, controles de confianza, controles psicológicos, psicométricos, quizá hubiera ayudado a este dictamen, como requisitos para quien forme parte de la Guardia Nacional. ¿Los mencionaron? Ni uno. Los mencionan en sus presentaciones de PowerPoint, en sus foros, en el dictamen ni una sola mención. Muy bien.

¿Qué es lo que sigue? Es que esa es la gran pregunta que nos hacemos en la oposición. ¿Qué es lo que sigue? ¿Con qué nos van a salir dentro de dos o tres años si es que esta estrategia no funciona? Ojalá y me equivoque, compañeras y compañeros. En verdad, ojalá que lo haga. Pero muchos creemos que este dictamen y esta reforma es el principio, el principio para que después empiece el desmantelamiento de todas las demás corporaciones policiacas en este país.

Nosotros estamos convencidos de que este es el origen. ¿Qué nos van a decir? ¿Que no hay suficiente coordinación, que se tiene que tener una estructura central para poder lograr con estas metas?

Y ustedes podrán decir, ¿de dónde sacas eso? No hay ninguna parte en el dictamen. Explícita ninguna, pero me doy una ligera idea cuando veo que en este dictamen no hay ni una sola mención a una coordinación con los estados o con los municipios. Ni una.

La única referencia, pingüe, que ustedes hacen en este dictamen, es en pocas palabras señalar que cuando algo se le ofrezca a la Guardia Nacional, las corporaciones policiacas de los estados y de los municipios les tienen que responder, cumplir. Esa es la única mención al federalismo.

Ahí está resumido para ustedes el nuevo Sistema Nacional de Seguridad Pública. La subordinación, demos gracias, todavía de la existencia de las demás corporaciones policiacas federadas hacia la Guardia Nacional.

Simplemente dejarlo claro, compañeras y compañeros, si ese es el futuro y el destino de este país, eso equivaldría a que no hubiera una sola persona oficialmente armada que no le respondiera a un solo individuo y eso se llama totalitarismo.

Y yo sé, ya se los he dicho aquí, no somos ingenuos, no somos bebés, sabemos lo que es una misión imposible con ustedes. Es imposible tratar de convencerlos de la infalibilidad del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Está bien, incluso se los digo con respeto y se los digo realmente: ustedes sé que confían en Andrés Manuel López Obrador, en sus acciones y en sus intenciones. Muy bien, nadie se los discute.

Solo déjenme hacerles una pregunta: ¿ya instaurado a nivel constitucional este poder, en una sola persona, a nivel constitucional, luego ¿como quién se les antoja que sea presidente después de Andrés Manuel? ¿Ya lo han pensado, compañeras y compañeros? ¿Cómo a quién se les antoja que se le habrá de heredar este nivel de poder?

¿O qué pensaban? ¿Que las reformas constitucionales se evaporan a los seis años? ¿Como en cuánto tiempo se les antoja que se reúna una mayoría calificada como la que ustedes reunieron? Si es que Dios no quiere después que sea una emergencia nacional tener que darle atrás a este régimen. ¿Cómo en cuanto tiempo se les antoja? ¿O ya llegaron al nivel de soberbia de pensar que las cosas siempre van a ser igual?

Por Dios, compañeros, ustedes encarnan cómo la vida política da vueltas. ¿A quién les gusta después que sea el presidente y que tenga este nivel de poder? Esa es la gran diferencia entre ustedes y nosotros.

Ustedes están en un plan por los próximos seis años de este país, cuando todos aquí debiéramos estar viendo por lo menos por los próximos 600 años en este país. Y concluyo diciéndoselos con absoluta claridad: si esta reforma logra que ustedes cumplan y el gobierno de la República con sus metas en materia de inseguridad, benditos sean ustedes y su reforma.

Si esta reforma lo que logra es la actualización de una amenaza de totalitarismo en este país, entonces carguen ustedes con la responsabilidad histórica y social. Y que sea para este país lo que Dios quiera. Es cuanto, diputado presidente.