El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra la diputada Paola Tenorio Adame, de Morena.

La diputada Paola Tenorio Adame: Con su venia, señor presidente. Quiero resaltar el consenso y unidad alcanzados alrededor de la creación constitucional de nuestra Guardia Nacional. No fue un proceso sencillo y todos lo sabemos, porque está en juego el compromiso de dar mejores condiciones de seguridad y de tranquilidad a todos los mexicanos y ello implica múltiples visiones que logremos armonizar.

Debo precisar que no solo estamos ante una nueva policía, sino que logramos dar un cambio de timón y reorientar el modelo de seguridad pública que tenemos. Ello será posible con el concurso de los estados y municipios.

Por otra parte, señalo que esta nueva Guardia Nacional se delineó en el Plan Nacional de Paz y Seguridad de nuestro presidente, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, que encontró eco y se enriqueció con las propuestas de ciudadanos expertos, policías, gobiernos locales y, por supuesto, por nosotros, con la legítima representación de senadores y diputados.

Sin duda que la Guardia Nacional será un instrumento primordial del Ejecutivo federal en la prevención del delito, la prevención de la seguridad pública, la recuperación al fin de la paz y el combate a la delincuencia en todo el país.

También hay que apuntar que las reformas constitucionales de materia de extinción de dominio, prisión preventiva y la Guardia Nacional, constituyen solo una parte de la política integral para abatir la violencia e inseguridad por parte de nuestro gobierno.

Vamos a impulsar decididamente condiciones de desarrollo, empleo y oportunidades para todos y para todas, pues la crisis de violencia se debe en buena parte a un modelo que discrimina y empobrece.

El camino emprendido para crear la Guardia Nacional como una policía de servicio de cercanía y confianza para las personas abre la pauta para fortalecer a las policías estatales y municipales. Llamamos a las entidades federativas a redoblar esfuerzos para que juntos consigamos ese objetivo.

Es urgente recobrar la confianza de los ciudadanos en las instituciones policiales, sus miembros deben generar respeto y admiración por el valor, lealtad y la función social de servicio que desempeñan.

Esta reforma constitucional también da respuesta institucional a la precaución sobre la participación de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad pública. Ahora, su aportación en las tareas de seguridad pública ya tiene un marco constitucional de regulación, además de que hemos fijado un plazo cierto para el regreso de las Fuerzas Armadas al ejercicio de sus actividades ordinarias.

La unanimidad en la aprobación de la Guardia Nacional solo se pudo alcanzar reconociendo que debemos crear un parteaguas y cambiar el rumbo. La violencia no es el camino.

Además, la coyuntura dio pie a crear dos instrumentos que se basan en el respeto a los derechos humanos y el debido proceso, ya que el nuevo mandato constitucional nos obliga a que expidamos la Ley sobre Uso de la Fuerza y la Ley del Registro de Detenciones.

Sin duda que hay frutos, aún falta por arar y preparar el terreno, el reto es lograr policías, jueces, abogados, fiscales, todos ellos honestos y valerosos, eficientes, que no se rindan ante el crimen y no más corrupción.

Ante tal reto, sirve esta oportunidad en el marco de la declaratoria de aprobación de la reforma constitucional en materia de Guardia Nacional para manifestar nuestra disposición a seguir logrando entendimientos, sumando expresiones y lograr respuestas a las demandas de paz, seguridad y justicia en todos los mexicanos. Es cuanto, señor presidente.