El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra el diputado Iván Arturo Pérez Negrón, del Partido Encuentro Social.

El diputado Iván Arturo Pérez Negrón Ruiz: Con su permiso, señor presidente. Honorable asamblea, durante estos días de trabajo en que se celebraron las últimas audiencias públicas que se sumaron a las que previamente se llevaron a cabo en la Comisión de Puntos Constitucionales, dando muestra de que el parlamento abierto en esta sexagésima legislatura, ya no es discurso ni retórica, es una realidad.

A partir de este escenario la sociedad mexicana ha confirmado la disposición de todos los actores políticos que integran el Congreso de la Unión, para avanzar en el fortalecimiento de un nuevo régimen político, cuya virtud refrenda su compromiso con la pluralidad, la tolerancia, el respeto y la responsabilidad, así como de su firme convicción por alentar mecanismos de comunicación y enlace con la sociedad civil.

Todo ello, a fin de permitir la construcción de una nueva arquitectura institucional que demandan hoy los mexicanos, una nueva arquitectura que permita combatir, sin soslayo a la impunidad, los privilegios, la corrupción y el uso desmedido e irresponsable de los recursos públicos con fines privados.

La nueva orientación de este régimen político tiene como asideros principales los siguientes:

Una legitimidad que demanda frescura y contacto permanente con la gente, escuchándola y entendiendo sus necesidades para poder servirle, traduciendo su voz en actos republicanos de gobierno.

El fortalecimiento de la legalidad en cada uno de los actos que conducen a un nuevo modelo de gobernabilidad democrática bajo un ejercicio transparente que demanda mucha responsabilidad y capacidad para construir acuerdos sin simulaciones, sin atenuantes, sin salvoconductos y sin impunidad para nadie.

La construcción de este nuevo pacto político parte de la recuperación de los valores, de poner a la familia como el núcleo más importante para impulsar el nuevo modelo de bienestar social al que todos aspiramos, hacer de la transparencia, la rendición de cuentas y la construcción de procesos democráticos fincados en el diálogo constructivo, una forma permanente en el proceso de toma de decisiones en el país.

En todo este quehacer, el Congreso de la Unión ha tenido la enorme responsabilidad de establecer las nuevas bases de entendimiento, de reciprocidades y compromisos políticos para generar gobernabilidad, estabilidad, inclusión y equidad social, sin agandalles y sin los imperativos autoritarios característicos de otros tipos de regímenes.

En este y otro tema, el compromiso de la coalición legislativa de la cual Encuentro Social es parte sustantiva, será legislar con la firme convicción de que en efecto, aun y cuando existe una mayoría legislativa, lo haremos dentro de los cauces que permite el entendimiento razonado y la voluntad política para construir consensos, necesitamos abonar a que esta cuarta transformación sea de a de veras, que construyamos una república verdaderamente representativa, democrática, laica, federal, compuesta de estados libres y soberanos, de conformidad con lo que establece el artículo 40 de nuestra Carta Magna.

Hoy tenemos la gran tarea de sentar un precedente que deberá fijar la nueva ruta del trabajo legislativo, de construir acuerdos parlamentarios para orientar el diseño de políticas públicas que acompañen a la nueva política, tanto económica como social que exige el México de los nuevos tiempos.

La construcción de la agenda del nuevo gobierno recoge los reclamos más sensibles que en diferentes momentos de la campaña los candidatos de Juntos Haremos Historia, incluyendo al hoy presidente de la República de todos los mexicanos, sin distingo de color o ideología, escuchamos y asumimos de cara a la gente.

El redireccionamiento del proyecto de dictamen perfilado en la Comisión de Puntos Constitucionales, que tuvo tras de sí, y hay que decirlo con todas sus letras, un trabajo responsable, dinámico y comprometido de todas las fuerzas políticas, encuentra ahora un espacio más sólido y de mayor viabilidad.

Mi reconocimiento y respeto a todas y todos los diputados integrantes de la Comisión, por la defensa irrestricta de sus ideas, pero sobre todo por su ánimo de construir en bien del país.

Este redireccionamiento positivo, sin duda hoy encontrará un punto de contacto diferente, que asume de manera vinculatoria y responsable tres cuestiones fundamentales:

Primero. La Guardia Nacional será una institución policial de carácter y dirección civil, que se inscribe bajo la rectoría de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y cuyos parámetros de actuación estarán dentro del sistema nacional de seguridad pública, así como del sistema nacional de información en seguridad. Ello garantiza la coordinación con las entidades federativas y municipios. Es decir, se fortalece el Pacto Federal.

Segundo. La Guardia Nacional tendrá como objeto la salvaguarda de la vida, la libertad, la integridad y el patrimonio de las personas, así como la preservación de los bienes y recursos de la nación, además de colaborar abiertamente con las entidades federativas.

Más recursos para las policías estatales y municipales fue la demanda de todos los gobernadores, de cualquier fuerza política, de los alcaldes y no siendo aún el tema, estamos seguros que la mayoría en la construcción de un acuerdo con la oposición garantizará que en la medida de la disponibilidad presupuestaria haya más recursos para fortalecer las policías estatales y municipales.

Asimismo esta colaboración significa la valoración primigenia de los derechos humanos, como materia fundamental y de su proceso vinculante con las cuestiones de convencionalidad.

Tercero. El Congreso de la Unión se constituye como factor fundamental, no solo para regular la organización, disciplina, profesionalización, operación y el uso legítimo de la fuerza, a efecto de garantizar y tutelar la protección de los derechos humanos, sino también para disolver a la Guardia Nacional, teniendo además la capacidad de analizar y vigilar sus actividades, así como la congruencia entre objetivos y resultados, lo que resulta fundamental para evaluar su adecuado funcionamiento.

Con esta iniciativa esta colegisladora asume las recomendaciones sustantivas que se presentaron en las audiencias públicas que ya he mencionado, así como los principios y líneas estratégicas que los titulares de la Defensa Nacional, de la Marina, de Seguridad y Protección Ciudadana y la propia Procuraduría General de la República fijaron para determinar la nueva orientación, los componentes y los niveles de articulación y coordinación con los gobiernos estatales y municipales, con lo que finalmente hoy queda disipada o quedan disipadas muchas de las dudas y perfectamente claro, que las Fuerzas Armadas de este país no tendrán ningún problema ni inconveniente en que la Guardia Nacional quede en manos de los civiles.

Nuestra gratitud a las Fuerzas Armadas por su sensibilidad y por su apertura en pro de garantizar, como siempre lo han hecho, la preeminencia de los intereses superiores de la nación.

Construir la paz en estos momentos de alta complejidad no resulta una tarea sencilla, sin embargo, se ha eliminado la tentación de hacer uso de una mayoría rígida y avasallante. Los puentes para el entendimiento en un tema tan delicado han sido tendidos. Enhorabuena por el bien de México.

No existen ya pretextos para avanzar y resguardar los actos que hoy demanda el nuevo modelo institucional para garantizar a los mexicanos certidumbre, eficacia, proximidad y resguardo de sus derechos fundamentales.

Debemos allanar los criterios ideológicos y mirar el alto interés de la República, cuestión en la que afortunadamente hoy ya ha quedado demostrado hemos abonado todos.

La Guardia Nacional se plantee como un nuevo modelo, como una organización institucional, pero también, hay que decirlo, como una parte todavía pequeña de la gran estrategia que requiere este país para lograr la preservación de los derechos de las familias y también la integridad plena de la nación.

Este constituye un esfuerzo de organización que actualiza su misión y compromiso, pero que se inserta dentro de una nueva filosofía de cambio, transformación y adaptación institucional, para responder a los fenómenos complejos que hoy lastiman a los mexicanos en razón de la desatención de las políticas públicas, de la falta de inclusión y equidad en la distribución del ingreso y la riqueza.

Hoy lo que se trata de impulsar es un nuevo instrumento que garantice la viabilidad de la estrategia integral para alcanzar la paz social.

No podemos ser omisos. Hoy necesitamos consolidar la lucha real contra la corrupción. Dirimir ese déficit en materia de acentuación de la narcoviolencia y necesitamos tipificar los delitos que hoy todavía no existen para lograr impedir que grupos supraestatales que hoy vandalizan y erosionan el patrimonio y el interés de los mexicanos termine.

No más evasión de la justicia por parte de huachicoleros, de corruptos o mapaches electorales de cualquier color o ideología.

Hoy reitero, lo que está en juego es la viabilidad de la República. La definición del modelo de Guardia Nacional no es un acto de improvisación, refleja el contenido y hechura de modelos exitosos que han permitido detener la espiral de violencia que se ha desatado como resultado de gobiernos y políticas fallidas. Avancemos en la definición y precisión de este instrumento.

Hoy tenemos la oportunidad de redefinir el sí. Bajo un entorno que permita la seguridad de las familias y que garantice el respeto irrestricto de los derechos humanos. Coincidimos con lo que ha dicho en esta tribuna Movimiento Ciudadano: la guerra no hace la paz.

Por eso, vamos a desmilitarizar al país y a demostrar que un México seguro sí es posible. Hagámoslo juntos. Por su atención, muchas gracias.