El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: La diputada Verónica María Sobrado Rodríguez, del Partido Acción Nacional. Tiene la palabra, compañera.

La diputada Verónica María Sobrado Rodríguez: Con su venia, presidente. Desde que era niña mi abuela, que fue candidata a regidora en la elección de 1956, siempre me decía: Las mujeres tenemos derechos y hay que luchar por ellos. El camino hacia la igualdad y el reconocimiento de los derechos de todas las mujeres no ha sido fácil. Ha requerido de la suma de esfuerzos, de la lucha constante.

Si bien en los últimos años ha habido avances importantes, es necesario continuar con pasos firmes y corresponsabilidad entre mujeres y hombres hasta llegar a la anhelada igualdad sustantiva.

A lo largo de los años la brecha de desigualdad entre género ha estado presente en la participación política de las mujeres y en el ejercicio de nuestros derechos políticoelectorales.

Hoy estamos frente a la oportunidad histórica que también es una deuda histórica con las mujeres de nuestro país. La legislatura de la paridad dará respuesta a la paridad, no tengo la menor duda. En un país donde somos más del 51 por ciento, no se puede ni se debe legislar sin y para las mujeres.

En los últimos años hemos ido caminando con las cuotas de género, pero hoy queremos paridad. En esta lucha histórica por y para las mujeres, el Partido Acción Nacional le ha apostado a la paridad de género, a la construcción de la igualdad sustantiva y al ejercicio de todos los derechos para todas las mujeres.

El PAN ha sido pionero en muchos temas de igualdad y de derechos políticos para las mujeres. Muestra de ello es la primera iniciativa que presentó en 1947 para reconocer el voto de las mujeres a nivel federal, y que seis años después, en 1953, se aprobó, de tal forma que durante los gobiernos panistas se creó el Instituto Nacional de las Mujeres, el programa de la institucionalización de la perspectiva de género, el Programa para la Igualdad, la Conavim, el Programa para la Igualdad Entre Mujeres y Hombres.

En el PAN la paridad es convicción y lucha permanente. Ayer con Florentina Villalobos, primera diputada federal en 1964, con nuestra primera alcaldesa Norma Villarreal, en 1967 y con Martha Érika Alonso, nuestra primera gobernadora que, aunque hoy ya no está con nosotros por situaciones aún no aclaradas, reconocemos que abrió brecha en la participación política de las mujeres.

Reconocemos hoy también a la senadora Kenia López, del Grupo Parlamentario de Acción Nacional por su iniciativa con el proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan nueve artículos de nuestra Constitución en materia de paridad de género que fue aprobada por unanimidad en el Senado y que hoy estamos presentando.

No tengo duda que con esta minuta avanzamos en el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres al establecer la participación por igual de mujeres y hombres en las secretarías del Poder Ejecutivo federal y sus equivalentes, en las entidades federativas y municipios, los organismos autónomos, la representación indígena ante los ayuntamientos con el principio de paridad de género, la Suprema Corte de Justicia, las candidaturas de los partidos políticos.

Además, esta reforma contiene el lenguaje incluyente, lo que permite visibilizar, promover y respetar la participación paritaria de las mujeres en la vida pública y política de nuestro país.

Por ello hoy nos sumamos convencidos y con generosidad a esta reforma como un avance más. Sabemos que aún queda a la espera diferentes iniciativas que nos seguirán convocando a trabajar.

Reconocemos a las legisladoras y legisladores que tenían iniciativas en materia de paridad, se han sumado a este dictamen para avanzar dando el primer paso con lo que hoy aprobaremos.

Reconocemos a las diputadas de Acción Nacional que tenían iniciativas en este primer año legislativo, a Annia Gómez, a María del Pilar Ortega, a Alejandra García, a Madeleine Bonnafoux y a Lizbeth Mata.

También es importante agradecer la participación de la sociedad civil organizada que ha aportado los consensos y ha abonado a la construcción de esta minuta con diputadas, diputados, senadoras y senadores, en especial a Mujeres en Plural y a Cincuenta Más Uno.

Ha habido un acuerdo más allá de los partidos políticos, una suma de coincidencias que hoy se ve reflejada en este dictamen. Por ello debemos decir que la reforma que hoy se votará es resultado de los consensos de todos los grupos parlamentarios, acuerdo que derivó de la voluntad política y que dejó de lado los intereses particulares para sumarse hacia una propuesta que es perfectible pero que nos permite coincidir en un avance real y muy significativo para el logro de la igualdad sustantiva.

En Acción Nacional votaremos a favor de esta reforma que no es una confesión, es el reconocimiento de nuestros derechos como mujeres. Sabemos que aún falta camino por recorrer. Sin embargo, con este paso firme podemos determinar qué queremos hacer y cómo podemos seguir.

Ahora tenemos nuevos retos: el primer transitorio establece que tenemos un año para realizar las adecuaciones normativas correspondientes. Además, debemos ser garantes de lo que aquí se aprueba para se cumpla.

Hoy, compañeras y compañeros, hoy tenemos la oportunidad de hacer de los sueños historia, y este momento histórico nos obliga a recordar a las mujeres que creyeron en sí mismas, que alzaron su voz, que fueron valientes y que forjaron en otras, la posibilidad de avanzar, de aprender, de empoderarse y descubrir que con cada paso impulsaron las condiciones de igualdad que seguimos construyendo en nuestro país.

Por ello, compañeras y compañeros diputados y diputadas, la votación que realizaremos en un momento más nos recuerda que si ayer las mujeres lucharon por nuestros derechos, hoy debemos impulsar el poder ejercerlo.

No tenemos duda que esta reforma va a contribuir a la consolidación de una democracia más justa, incluyente e igualitaria. La lucha sigue, sí, la lucha sigue. Aún tenemos mucho por impulsar hasta alcanzar la igualdad sustantiva, pero no tenemos duda que así lo haremos.

Por las mujeres que nos antecedieron, por las que vienen, por las que estamos: paridad. Es cuanto, señor presidente.

El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Marcela Torres Peimbert, al micrófono.

La diputada María Marcela Torres Peimbert: Con su venia, señor presidente. Es un honor para mí estar el día de hoy en esta, la tribuna más alta de la nación, con un tema fundamental para la democracia y la justicia del país; la paridad, que no es otra cosa más que hacer obligatorio que en todos los espacios públicos de toma de decisión haya en la misma proporción mujeres y hombres, con visiones del mundo distintas y complementarias, que nos permitirán construir un México verdaderamente democrático y sobre todo justo.

Me siento sumamente orgullosa de ser testigo de una parte de la larga lucha feminista en nuestro país, de lo que comenzó aquí en esta misma Cámara hace casi nueve años, cuando un grupo de mujeres para mí entonces desconocido, se acercó a través de Clara Scherer pidiendo que las acompañara al Tribunal Electoral, para juntas visitar a magistradas y magistrados, para que resolvieran una sentencia que garantizara que las fórmulas de candidatos al Legislativo fueran del mismo género, y así evitar el drama de las Juanitas.

Me refiero a la sentencian 12624, y lo logramos. Me refiero a mis amigas de Mujeres en Plural, ciudadanas de todos los ámbitos, académicas, expertas, políticas de todas las ideologías y colores, abogadas feministas, comunicadoras y magistradas que han defendido con pasión y constancia los derechos políticos de las mujeres, que el día de hoy están aquí presentes y para quienes pido un fuerte aplauso.

Siguiendo la historia, en 2012 en el marco de la reforma político-electoral del Pacto por México, desde mi partido, el PAN, luché porque se incorporara la paridad en la integración de las fórmulas de candidatos para el Congreso federal y los locales.

A pesar de la lucha, en un primer momento esta redacción no había sido incluida en el cuerpo de la Constitución. Ante la amenaza de las mujeres de salirnos del pleno y no votar la reforma político-electoral fue que se aceptó incluirla.

En ese triunfo logrado por todas las legisladoras y encabezado por las entonces senadoras Angélica de la Peña, del PRD y Diva Gastélum, del PRI, y una servidora, dio origen a lo que vivimos con responsabilidad y alegría el día de hoy: la legislatura de la paridad de género.

Es un honor lo que hoy vamos a votar, esta propuesta de paridad total y es un honor mayor que venga de mi compañera de partido, la senadora Kenia López Rabadán, que también nos acompaña el día de hoy aquí.

Por otro gran grupo de guerreras también de los derechos políticos de las mujeres, y me refiero al Colectivo 50+1, quienes también nos acompañan este día. Mujeres de la sociedad civil que se han dado a la tarea de hablar con todos los coordinadores parlamentarios y el presidente de esta Cámara, logrando lo que seguramente pasará en unos momentos, aprobar por unanimidad la paridad total de los cargos públicos en México.

Hoy, compañeras diputadas y diputados, aprobaremos que los nombramientos de las y los titulares de las secretarías de Estado federal e igualmente los 32 estados, así como la integración de los organismos públicos autónomos sean paritarios.

Desde mi punto de vista, el más grande avance de esta reforma, la verdadera revolución es en el ámbito jurisdiccional, ya que habrá paridad en la Suprema Corte de Justicia, los más altos jueces del país, los tribunales de circuito y de distrito, el tribunal electoral, los agrarios y los de justicia administrativa. Y esto, no tengo duda, modificará la impartición de justicia en nuestro país, como ha modificado la vida legislativa.

La presente reforma se trata de un cambio, que en apariencia parece solo beneficiar a nosotras, las mujeres, pero que será positivo para hombres y mujeres. Desterrar la cultura machista de las sociedades permite romper estereotipos tóxicos, que condenan a roles anquilosados y que limitan las enormes posibilidades que tenemos todos los seres humanos.

Mujeres y hombres por igual estamos llamados a la plenitud y a la felicidad. Lo que estamos logrando el día de hoy es construir una sociedad pareja, que quita obstáculos a todas y a todos para alcanzar nuestro máximo potencial. Es cuanto, señor presidente.