El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra. Ya nos enronquecimos. Tiene la palabra la diputada María Ester Alonzo Morales, del Partido Revolucionario Institucional.

La diputada María Ester Alonzo Morales: Con el permiso de la Presidencia. Compañeras y compañeros legisladores, vivimos un momento histórico para el país, en esta Cámara de Diputados votaremos una reforma constitucional que reconoce a las mujeres como agentes transformadoras de México.

Desde el primer congreso en Yucatán de obreras y campesinas, convocado por una gran mujer, Elvia Carrillo Puerto, iniciamos una larga lucha por el reconocimiento de los derechos políticos y electorales de las mujeres. Hoy la lucha rinde importantes frutos. Con este dictamen reestructuramos la Constitución Mexicana para lograr esa igualdad establecida en el artículo 4o., sea una realidad palpable para todas las mujeres.

Es un poco más para garantizar el ejercicio de los derechos de las mujeres. No hay que olvidar que fue un sexenio pasado cuando se incorporó por primera vez la perspectiva de género en el Plan Nacional de Desarrollo y se comenzaron a realizar importantes trabajos por la paridad. Hoy las y los legisladores de esta LXIV Legislatura somos los primeros testigos.

Como diputada de Yucatán, me gustaría resaltar que gracias a las reformas de 2014 y las realizadas a nivel local, logramos conformar candidaturas paritarias para todos los municipios de mi estado, siendo una vez más pioneros en el tema de género.

Hoy avanzamos en la consolidación de una igualdad sustantiva. La reforma a la Constitución permitirá romper esas barreras que por muchos años impidieron el acceso de las mujeres a cargos de dirección en la administración pública del ámbito federal y local.

Este dictamen reconoce la diversidad cultural de México con la propuesta de reforma al artículo 2o. de la Constitución. Se garantiza que las mujeres indígenas regidas por usos y costumbres representen a sus comunidades ante los ayuntamientos.

Es el compromiso y el trabajo en favor de las y los mexicanos, lo que permite consolidar un espacio en la esfera pública. Garantizamos los liderazgos y la consolidación de un país, donde las mujeres contaremos con las mismas oportunidades que los hombres.

La federación se transforma, los tres Poderes de la Unión se reestructuran para generar las oportunidades, que permitirán garantizar un gobierno íntegramente paritario.

También reestructuramos la administración pública local y conformamos las bases para construir un México gobernado por mujeres y hombres, un México que valore la actividad laboral de todas aquellas jefas de familia que salen a trabajar en búsqueda de un justo reconocimiento.

Gracias a este dictamen podemos construir procesos de elección y designación de candidatas y candidatos cada vez más paritarios. Ya no son o será la legislatura de la paridad, creamos el Estado mexicano de la paridad, contaremos con gabinetes de mujeres y otorgamos más y mejores oportunidades para todas. Aunque el avance es importante, no debemos de dejar de señalar que los retos siguen.

La violencia generalizada ha evidenciado una profunda discriminación social en contra de las mujeres. Los feminicidios, las violaciones y el acoso son fenómenos que debemos erradicar, solo podremos lograrlo con acciones concretas, en favor de los derechos humanos.

Un Estado paritario requiere de funcionarios públicos respetuosos de las mujeres, de sus compañeras. Que no lo olviden, somos iguales, no podemos tolerar ninguna burla que fomente la desigualdad.

En este nuevo Estado paritario se deberá comprender que la perspectiva de género implica crear políticas públicas diferenciadas, donde se atiende de manera específica la situación de la mujer y se conformen estrategias cada vez más amplias que permitan erradicar la discriminación.

Creemos firmemente que la paridad de género en el Estado permitirá conformar más y mejores acciones en favor de quienes más lo necesitan, pero debemos preservar los esfuerzos del pasado y seguir fortaleciéndolos para el futuro.

Esta reforma es un triunfo sin duda, es un orgullo participar en una transformación tan importante, también es una responsabilidad que nos compromete a seguir actuando en favor de quienes viven en condiciones de desigualdad.

Las mujeres somos el 50 por ciento de la población mexicana y con esta reforma integraremos el 50 por ciento de las estructuras del gobierno. Sigamos trabajando para que los nuevos espacios se transformen en nacientes oportunidades.

Compañeras y compañeros diputados, rompamos ese techo de cristal que dificulta el acceso de las mujeres en la actuación de la política, construyamos más y mejores mecanismos que permitan el trabajo serio, transparente y comprometido de las mujeres en la actividad pública.

En el PRI votaremos a favor de este dictamen, porque queremos un país libre de toda discriminación, porque buscamos una transformación de fondo en la política de Estado. Queremos un México paritario, no solo en el gobierno, sino en todas y cada una de las políticas públicas, que se instrumenten y en cada una de las esferas que rigen nuestra sociedad. Por su atención, muchas gracias.

El presidente diputado Porfirio Muñoz Ledo: Tiene la palabra la diputada Lourdes Erika Sánchez Martínez, del PRI.

La diputada Lourdes Erika Sánchez Martínez: Compañeras y compañeros diputados, el día de hoy no me podría sentir más orgullosa de ser mujer, de ser diputada y de ser priista integrante de la legislatura de la paridad de género.

Soy una mujer sinaloense que creció en una familia unida, de valores, siempre impulsándome a mí y a mis hermanas a salir adelante, a cumplir nuestros sueños. Hoy por elección también soy casada y soy mamá. Y gracias a esa confianza que me dio mi familia, la voluntad de alguien que creyó en mí y mi determinación me llevaron a varios espacios: a ser directora, regidora, dirigente estatal de mujeres de mi partido y el día de hoy legisladora federal.

Pero esa no es la realidad que viven todas las mujeres mexicanas de libertad, de participación. Por eso es que el día de hoy me encuentro aquí posicionando, a nombre del Grupo Parlamentario del PRI, en un afán de forjar un camino para que nuestras niñas y nuestras jóvenes no conozcan un México en el que las mujeres tengamos derechos diferentes a los hombres. En donde no tengamos esa libertad de tomar decisiones y de formar parte de la toma de decisiones.

Para quienes formamos parte de mi generación, nos formamos en política con derechos adquiridos. Vimos cómo la lucha de mujeres decididas a ocupar el lugar que les corresponde rendía frutos. Sin más, accedimos a espacios de representación y en ese entonces, de una minoritaria pero efectiva actuación en la administración pública.

Nuestra deuda, entonces, era velar por los derechos de las mujeres. Garantizar con nuestro trabajo, con nuestra capacidad y con nuestros resultados que esa puerta se mantuviera abierta. Generar políticas públicas que fueran tangibles y que abonaran a cerrar las brechas de desigualdad que desafortunadamente aún, 20 años después, siguen siendo una realidad y persisten en la sociedad mexicana.

Nadie dijo que sería fácil eliminar toda forma de discriminación hacia las mujeres. Desde que tuvimos la oportunidad de votar y ser votadas hubo avances importantes, pero sin duda el gran salto se dio hasta el pasado 2014. Dicha reforma marcó un parteaguas en la democracia de nuestro país y dio paso a lo que vivimos hoy: la Legislatura de la Paridad.

El dictamen que discutimos hoy es histórico y de la mayor trascendencia, por lo que representa para las pioneras de esta lucha, como las organizaciones que nos acompañan hoy: Cincuenta Más Uno, Mujeres en Plural y cientos de organizaciones de mujeres que a lo largo y ancho del país han trabajado a favor de las mujeres. Pero también es trascendente por el legado que le vamos a dejar a la presente y a las futuras generaciones.

Con esta reforma, la paridad de género no se limita a las elecciones de legisladores y presidentes municipales, sino que se extiende a la estructura de todo el gobierno y a todos los cargos de elección popular, los órganos autónomos constitucionales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Otra de las grandes virtudes de esta reforma es que se sientan las bases para generar los mismos cambios a nivel local, impulsando una transformación integra del Estado mexicano en todos los niveles y órdenes de gobierno.

Aquí se consolidarán las herramientas para construir un gobierno enteramente paritario. Pero no basta el acceso a los cargos públicos y políticos. Un Estado paritario debe responder a la construcción de una sociedad igualitaria.

Sin duda es una reforma de avanzada que nos colocará en el país número uno en el mundo que brinda estas garantías constitucionales a sus mujeres. Es un hecho que hay que enmarcar, es un hecho que hay que resaltar, pero que también contrasta con el otro México que sigue siendo un estado de profunda discriminación.

Diariamente las mujeres nos enfrentamos a actos violatorios que limitan y vulneran el pleno y libre ejercicio de nuestros derechos y esto tiene que acabar. Esta reforma abre los espacios públicos y quiebra la brecha de género. Con nuestra decisión daremos paso a la igualdad formal, es decir, en las leyes, y estaremos vigilantes para que se aplique en los hechos.

Pero de ninguna manera es el fin del camino, porque la paridad en sí misma no genera mecanismos que permitan respetar, promover, proteger, investigar y sancionar la violación de los derechos de las mujeres.

Es momento oportuno, pues recordarle al gobierno que la desigualdad, la violencia y la discriminación se combaten con acciones específicas, con políticas públicas incluyentes y, claro, con presupuesto.

Por ello las y los diputados del PRI en todo este primer año legislativo hemos sido defensores de las estancias infantiles, de las trabajadoras domésticas, del desamparo de las organizaciones de la sociedad civil, del inexplicable cese de los refugios para mujeres violentadas y del inhumano recorte al sector salud que impacta a los que menos tienen.

Hemos emprendido una agenda de género porque asumimos nuestra responsabilidad de construir más y mejores reformas legislativas que permitan mitigar la desigualdad y nos declaramos en la permanente exigencia de los recursos que se requieren para brindar justicia y seguridad social, porque ha sido al seno de nuestro partido donde se han gestado las luchas y se ha dado cauce a las causas de nosotras las mujeres.

Practicamos con antelación a la igualdad formal el respeto a nuestros derechos y también hacemos uso escrupuloso de los recursos para capacitación, porque sabemos lo que se requiere para estar a la altura de las demandas ciudadanas, porque conocemos el costo del conocimiento técnico y estratégico para tomar decisiones acertadas.

En resumidas cuentas, como Grupo Parlamentario del PRI le apostamos a las mujeres y creemos que solo viviendo en un México de igualdad sustantiva es que tendremos una visión completa y una dirección clara, por eso votaremos a favor de esta iniciativa, porque estamos convencidos de su viabilidad y de sus alcances.

Por último, la creciente incorporación de las mujeres en las esferas política, social y económica, durante muchos años ha dividido opiniones, ha generado suspicacias y si todavía les quedaban duda de lo que somos capaces de hacer las mujeres empoderadas, les refrendamos desde aquí que sabemos cómo, que sobra talento y que nos sobran las razones para seguir construyendo para este país.

Hoy con nuestro voto daremos sentido, consistencia y tangibilidad a la presencia y aspiraciones de millones de mujeres que desean participar en la vida pública mexicana. Votemos a favor de las mujeres. Es cuanto.